lunes, 19 de abril de 2010

Soy feliz

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Quiero compartirles, mis amigos, que estoy comprometida con el amor de mi vida... Dentro de poco seré la esposa del hombre que siempre soñé, y que con tanto cuidado me ha demostrado que el amor sí existe.

Gracias amor por comprenderme
en el sutil silencio de la noche
y en el dulce canto de los días,
que solo empiezan a tu lado,
y que terminan solo con tus besos.

Gracias cariño por cuidarme
con tu alma y tu pensamiento,
por estar siempre que te necesito,
y enseñarme que el amor
es respeto, pasión y sinceridad.

Te pertenezco y eres mío,
ni una lágrima, ni una herida,
ni una duda en tanto tiempo:
en nuestras almas conocemos
la fidelidad que nos tenemos.

La tranquilidad con la que sueño,
la felicidad con que despierto,
y el amor con el que vivo
son joyas que me has dado
y que luzco con orgullo.

Gracias por lograr que yo,
soñadora y complicada,
aprendiera a mantener
mis pies sobre la tierra,
bajo la guía de tu amor.

Gracias por dejar que yo
descubriera tu alma pura,
gracias por mostrarme la poesía
que guardas dentro y que a la vez
se escapa por tus bellos ojos.

Cada error y cada acierto
son cosa del pasado,
nueva vida empiezo contigo
y esta vida contigo terminaré.
Gracias por cada segundo!!

Este es un poema más personal, ni rima ni tiene métrica, simplemente es sentimiento, es amor, para ti, mi guía y mi respaldo, mi esperanza y mi seguridad, mi cómplice y mi confidente... mi constante amor.

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martes, 23 de febrero de 2010

Un viejo poema

Desempolvando mis viejos papeles, encontré en una libreta de apuntes de hace cinco años, un acróstico, que como cosa rara utiliza mi nombre. No recuerdo el momento en que lo escribí, y me gustaría saber si les provoca algún sentimiento en especial...

Y la brisa que brota de río
V a refrescando las rosas ...las pobres
O lvidan el sufrimiento, les gusta
N adar en sus sentimientos
N o les imorta si mueren
E sperando que el río las bese.

B rotan dulcísimas flores
E ternamente tras una la otra,
T ratan las pobres de inclinarse hacia el río
A largando sus frágiles pétalos,
N egando la triste verdad:
C ómo el río pasa sin verlas, y ellas...
O rnando su orilla grandiosa
U niendo su aroma al río furioso, que pasa
R ugiendo arrebatando las rosas, y dejando
T irados los dulces botones.


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